
Las empanadas de humita (maíz) están injustamente relegadas a un eterno segundo lugar después de las de carne. Injusto porque son más autóctonas y son casi exclusivamente de productos locales, como el maíz y el morrón. Además son las únicas que tienen la dignidad suficiente como para participar de un aperitivo en un asado.
Creía que Umami era una cadena de pastas, semi industrial, como cualquier cadena, pero no. Devió ser por su cuidado diseño, típico de franquicias, quizá sea esa su intención. Además ofrece pequeños productos panificados, como tartas, sandwiches y claro, empanadas. También venden tapas de empanadas, una buena opción para reemplazar a las de «marca» de dudosa calidad.
Umami no es un buen nombre para una casa de gastronomía aunque en japonés signifique «sabroso», porque también es el nombre con que se conoce al glutamato monosódico (aji-no.moto), algo no muy sanito que digamos.
Fuimos a por unos ñoquis de papa y una salsa bolognesa y vi las empanadas. Como en el blog las de humita estaban siendo relegadas, le pedí la última que quedaba (buen síntoma que se les terminen, señal de que son del día).
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